Un pensamiento: El liderazgo empresarial es un aprendizaje constante y difícil.

El hecho de relacionarse con otras personas es una tarea compleja. Y lo cierto es que cuando se tienen a cargo personas a las que se debe liderar, el desafío es doblemente complicado.

Por eso, nunca llega el día en el que te levantas y dices: “Listo: lo he aprendido todo sobre cómo ser un líder en el trabajo.” Por eso, no te desanimes.

El liderazgo es especialmente difícil en los emprendimientos y las empresas. Combinar la necesidad de llevar adelante un negocio con la necesidad de liderar es caminar en un terreno lleno de dificultades.

Afortunadamente, hay grandes líderes que han contado su experiencia, y podemos conocerla a través de sus libros. Es justamente lo que haremos en este post: repasaremos las lecciones esenciales de liderazgo de tres grandes libros sobre el tema.

Porque si bien siempre estará presente el debate de si líder se nace o se hace, el liderazgo es, por suerte para todos, algo que puede aprenderse. 🙂

Entendiendo los principios de la empatía

Es cierto que las personas son muy diferentes unas de las otras, y que por lo tanto cada líder tiene sus rasgos y particularidades. Pero también es cierto que hay un conjunto de rasgos que los buenos líderes suelen compartir. La empatía es uno de ellos, y es uno de los conceptos preferidos de Dale Carnegie.

Dale Carnegie fue un conferencista y estudioso de las relaciones humanas. En 1936, escribió el libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas. Fue el fruto de sus reflexiones para sus cursos. Fue un bestseller en su momento, y todavía hoy asombra su vigencia.

Algunas de sus lecciones se aplican directamente al liderazgo, y queremos repasarlas:

Tips para mejorar tus cualidades como líder

No critiques: es inútil.

Para Carnegie, uno de los principios fundamentales para tratar con el prójimo es no criticarlo. La crítica, dice en su libro, pone a la otra persona en una actitud defensiva y la lleva a justificarse más que a escuchar lo que se le está proponiendo. Por eso, es mejor tratar de no criticar a las personas, sino de comprender e imaginar por qué actúan de la manera que actúan, y tomar esa comprensión como punto de partida para arreglar los problemas.

Trata de que los demás tengan confianza en sí mismos.

Carnegie insiste a lo largo de su libro en principios vinculados a la empatía, y demostrar aprecio sincero por las personas es otro de ellos. Al cultivar la práctica de valorar explícitamente el trabajo de los demás, podrás hacer crecer la confianza de tus empleados, y es a partir de esta sensación positiva que podrán aportar más valor a su trabajo y a tu compañía. Al fin y al cabo, como dijo alguna vez Sam Walton, CEO de Wal-Mart, es increíble lo que las personas pueden lograr si creen en sí mismas. 💪

Inspira.

Para Carnegie, quienes quieran ser buenos líderes (en la empresa, en la escuela, en la política o en el hogar) deberán aprender a hacer despertar en los otros un deseo franco de hacer las cosas —más que de obligarlos a hacerlas a través de una orden. Hacer que las personas se interesen por las propuestas y que quieran trabajar por sí solas en los proyectos que se les presenten es una de las características de un buen líder. Un ejemplo viene a la mente: la ahora famosa frase que Steve Jobs le dijera a John Sculley: “¿Quieres vender agua edulcorada toda tu vida o quieres cambiar el mundo?” Estas palabras inspiradoras ayudaron a que Sculley dejara Pepsi para trabajar en Apple. 😁

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Liderar y dejar crecer

Por otra parte, hay otro libro sobre liderazgo (muy vinculado, también, a la espiritualidad) que vale la pena repasar. Se trata de la historia que escribió Phil Jackson en el 2013 (Once anillos) sobre su carrera como entrenador de la NBA.

Jackson tuvo una carrera meteorítica, a cargo de los Chicago Bulls primero y de los L.A. Lakers más tarde, cosechando 11 anillos y convirtiéndose en el entrenador más ganador de la historia de ese deporte. Su libro está repleto de consejos sobre liderazgo. Dos para destacar:

Phil Jackson Once Anillos Como mejorar tus cualidades como líder

Incentiva el crecimiento de los demás.

Jackson entendía que sus jugadores debían crecer como profesionales y como personas, y se encargaba de buscar maneras de estimular ese crecimiento. En su libro, cuenta la anécdota de cuando pensó en un libro para cada uno de ellos, de acuerdo a lo que estaba viviendo cada uno.

Aunque el liderazgo no sólo se trata del crecimiento espiritual: también se trata de querer ver crecer a otras personas en sus puestos, ascender, darles espacio para que tomen más responsabilidades y desarrollen sus carreras.

Las ideas deben tener un costado pragmático.

Una de las cosas que me llamó la atención del libro de Jackson es cómo lograba conciliar su idealismo con el trabajo diario. Y es un aspecto del liderazgo: poder bajar la visión idealista al día a día en la empresa o en el proyecto que sea. En el caso de Jackson, tenía muy cultivada una espiritualidad que bajaba a la práctica a través de ejercicios para su equipo, dando toda una muestra de cómo hacer para que los ideales tengan un lugar concreto en su liderazgo.

Ganando confianza y optimismo

Por último, el tercer libro del que quisiéramos hablar es Creatividad S.A. de Edwin Catmull. Catmull comenzó su carrera como investigador en la New York University, y con ese equipo de investigaciones fue formando un estudio que compró, en primer lugar, George Lucas, y más tarde Steve Jobs. Ese estudio se llamó Pixar.

Quizás, uno de los rasgos más destacables del libro es que Catmull es sincero y cuenta que no comenzó sabiéndolo todo, sino que hubo una serie de experiencias que lo llevaron a sentirse cómodo con su rol de líder.

Sobre toda esa historia habla el libro de Catmull, que deja unas cuantas lecciones de liderazgo. Aquí van algunas:

Catmull Creatividad

Estimula el trabajo en equipo.

Uno de los tópicos más recurrentes en el libro de Catmull es el trabajo en equipo. Para que exista el trabajo en equipo, sostiene el CEO de Pixar, hay que habilitar al otro.

Catmull trabajó esta idea a partir de las enseñanzas de W. Edwards Deming —sus principios fueron adoptados también en Sony y en Toyota. Y la doctrina de Deming dice, esencialmente, que todos en una empresa o en un proyecto son responsables por los resultados: “desde el más alto directivo hasta la última persona en la cadena de producción.” Con una filosofía como la de Deming, los trabajadores no se limitan a hacer tareas monótonas y repetitivas, sino que tienen lugar para expresar sus ideas sobre los problemas y sugerir cambios. Esta misma filosofía la llevó Catmull a Pixar. 💪

Escucha a los otros.

Por más que un líder tenga confianza en sí mismo jamás debería asumir que puede resolver todos los desafíos que se presentan por sí mismo.

Los buenos líderes escuchan las opiniones de los demás y suelen tener una buena predisposición para ver diferentes maneras de resolver un problema.

Catmull cuenta anécdotas respecto de Steve Jobs que son significativas en este sentido: en Pixar solía delegar decisiones y escuchar con atención lo que Catmull y John Lasseter tenían para aportar. Además, este principio no funcionaba sólo entre los directivos: era una de las dinámicas más importantes de la empresa: la creatividad requiere de un feedback franco que lleve al proceso iterativo —reelaborar y volver a reelaborar hasta que las cosas queden bien, y para eso se necesita la opinión del otro.

Establece una meta.

Fue Walt Disney quien dijo que de todas las cosas más importantes que había hecho, la más vital había sido coordinar a las personas con las que trabajaba para conseguir una meta. Pues bien, Catmull señala esto mismo en los capítulos de su libro (lo cual no deja de ser una especie de coincidencia irónica, ya que más tarde Pixar sería comprada por Disney).

Establecer las metas no fue una tarea fácil para Catmull, que asegura haber escuchado consejos superficiales para fijar sus objetivos. Más tarde aprendió que las metas deben surgir de cuestionamientos profundos, de preguntas fundamentales. En todo caso, establecer objetivos y alinear a las personas en torno a éstos es vital, y es un proceso que asegura una marcha segura hacia la consecución de las metas. 🚀

Conclusiones

En conclusión, un buen liderazgo es capaz de maximizar la eficiencia de los equipos y de ayudar a conseguir las metas de la empresa, así como también de lograr un ambiente de trabajo estimulante.

La influencia positiva sobre las personas decanta en motivación, confianza y una cultura de acción, y por eso vale la pena aprender de a poco qué es lo que hace a esta influencia e intentar ver cómo ejercerla.

¿Haz leído ya alguno de los libros de los que hablamos? ¿Hay alguna lección que quisieras incluir? ¡Cuentanos tus tips de liderazgo empresarial! ¡Te leemos en los comentarios! 👇